A medida que el mercado del hidrógeno verde se desarrolla en España y Europa, las infraestructuras necesarias para su despliegue van despertando un mayor interés en los diferentes sectores que encuentran en este vector energético una alternativa óptima para descarbonizarse y reducir la dependencia energética. El sector de la movilidad -en particular el transporte pesado- tiene en las estaciones de repostaje de hidrógeno (HRS, por su acrónimo en inglés) el punto de acceso al hidrógeno verde necesario para descarbonizar sus operaciones.
El hidrógeno verde —producido a través de electrólisis, utilizando electricidad de origen renovable— ofrece una alta densidad energética en masa, tiempos de repostaje reducidos y una autonomía capaz de cubrir largas distancias con un vehículo cero emisiones. Estas características lo posicionan cómo un combustible óptimo para el transporte pesado de media y larga distancia, tanto de mercancías (camiones), como de pasajeros (autobuses), así como flotas de uso intensivo.
La Directiva RED III, (Renewable Energy Directive III) de la Directiva Europea de Energías Renovables, que forma parte del paquete legislativo de la Unión Europea orientado a la descarbonización y a la transición energética, fija metas concretas para los combustibles renovables. Establece que para 2030 más del 1 % del consumo energético del transporte debe proceder de combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), como el hidrógeno renovable y sus derivados.
El plan REPowerEU de la Unión Europea ha fijado el objetivo de producir 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable en 2030, priorizando su uso, precisamente, en sectores difíciles de electrificar, como es el caso del transporte pesado. Adicionalmente, en España, el PNIEC 2023‑2030 se ha propuesto llegar hasta los 12 GW de electrolizadores en 2030.
Todos estos objetivos e iniciativas en cuanto a la capacidad de producción contribuyen a sentar las bases para el despliegue de una red de estaciones de repostaje de hidrógeno y el uso de este vector en flotas para el transporte de mercancías y pasajeros de gran tonelaje. Como un impulso adicional, la Unión Europea también ha establecido instrumentos regulatorios como el Reglamento AFIR (Alternative Fuel Infrastructure Regulation), que introduce objetivos vinculantes para el despliegue de infraestructuras de combustibles alternativos, incluyendo las estaciones de repostaje de hidrógeno a lo largo de la red transeuropea de transporte (TEN‑T) y los nodos urbanos.
Por ello, a medida que se despliegan las estaciones de repostaje de hidrógeno, os proponemos algunas de las preguntas y respuestas más frecuentes sobre este tipo de infraestructuras:
Las estaciones de repostaje de hidrógeno son estaciones equivalentes a las gasolineras tradicionales, pero en lugar de gasolina o diésel, están diseñadas para suministrar hidrógeno a los vehículos que funcionan con este tipo de combustible. Son instalaciones desde las que se puede gestionar la recepción, compresión, almacenamiento y dispensación del hidrógeno, conectando, así, la producción con el consumo final allí en donde se requiera.
De esta forma, una estación de repostaje de hidrógeno permite el abastecimiento de hidrógeno verde a los vehículos, y posibilita que camiones, autobuses y vehículos pesados de uso profesional, principalmente, integren el hidrógeno verde dentro de su operativa, facilitando la descarbonización con un combustible capaz de alcanzar sus requerimientos de utilización tanto en entornos urbanos como en los corredores de transporte estratégicos.
El proceso completo de funcionamiento de una estación de repostaje de hidrógeno gaseoso puede dividirse en varias fases.
A nivel general, las estaciones de repostaje de hidrógeno gaseoso comparten una arquitectura básica, que cuenta con varios sistemas para recibir, acondicionar y suministrar hidrógeno de forma segura y eficiente.
Puede incluir la producción de hidrógeno in situ mediante electrólisis, o recibir el suministro a través de tuberías o transporte especializado (como por ejemplo en los llamados semitrailers) si la producción de hidrógeno se encuentra en una ubicación diferente.
Su función es elevar la presión del hidrógeno a niveles necesarios para su posterior almacenamiento.
El hidrógeno, habitualmente, no se reposta directamente al vehículo. Antes debe pasar por un sistema de almacenamiento intermedio, que suele estar organizado en bancos de presión en cascada y que permite desacoplar la compresión del proceso de repostaje. De esta forma, también permite garantizar caudales suficientes para ofrecer una experiencia al usuario adecuada en términos de tiempos de repostaje, y responder a las necesidades operativas de repostar consecutivamente varios vehículos.
A la hora de repostar, el elemento principal es el surtidor, que conecta la estación con el vehículo y actúa como regulador del llenado, controlando factores clave como la presión, temperatura y caudal del hidrógeno.
Para garantizar que el repostaje sea rápido y seguro, especialmente con presiones altas, las estaciones de repostaje incorporan también un sistema de refrigeración que se encarga de pre-enfriar el hidrógeno antes de que entre en el vehículo.
Complementariamente a los anteriores componentes que garantizan una operación óptima de la estación de repostaje de hidrógeno, existen sistemas auxiliares de control, seguridad e instrumentación. A través de estos elementos se realiza un seguimiento de la presión y temperatura del hidrógeno, así como del estado de la ventilación, electrónica o de elementos cruciales como la protección contra incendios. Todo para garantizar la seguridad y el cumplimiento de los requisitos técnicos y normativos para el repostaje de hidrógeno.
El despliegue de una red de estaciones de repostaje de hidrógeno adecuada contribuye directamente al cumplimiento de los objetivos climáticos establecidos por la Unión Europea y por España. El hidrógeno permite que el transporte pesado pueda alcanzar autonomías del mismo orden de magnitud que las de un vehículo propulsado con motor diésel en determinados casos. Este factor es clave en sectores como la logística o el transporte interurbano.
Otro aspecto destacado de este vector energético es que no compite necesariamente con la electrificación basada en baterías, sino que las dos actúan como tecnologías complementarias. Mientras que los vehículos eléctricos de batería son funcionales para trayectos urbanos o de corta distancia, el hidrógeno se perfila como una solución especialmente adecuada para cubrir necesidades de transporte intensivo y de media y larga distancia.
El hidrógeno verde es el más sostenible, ya que se obtiene mediante electrólisis utilizando electricidad renovable
En la actualidad, según datos de la página web de Gasnam, existen en la península ibérica:
Están ubicadas en lugares como Puertollano (Ciudad Real), Huesca, Zaragoza, Fuerteventura, Tarragona, Madrid, Barcelona, entre otros.
Se destacan proyectos en Sevilla, Palma de Mallorca, Bilbao, Vigo, Pontevedra, Madrid, Córdoba y Zaragoza.
Sí. Repostar hidrógeno es seguro, ya que las estaciones de repostaje de hidrógeno están sujetas a una normativa exigente y su diseño es intrínsecamente seguro. En el diseño de estas instalaciones se incorporan diversos sistemas, como válvulas de seguridad, sistemas de detección y mecanismos de corte automático que garantizan un funcionamiento seguro en todo momento. Asimismo, el proceso de llenado de los vehículos se realiza siguiendo protocolos desarrollados por organismos de normalización de reconocido prestigio, lo que asegura que la operación se lleve a cabo dentro de parámetros controlados y seguros.
Entidades como CEP, llevan décadas supervisando y promoviendo la seguridad en este tipo de operaciones, contribuyendo activamente al desarrollo y actualización de la normativa que regula estas infraestructuras.
Aunque el hidrógeno posee propiedades distintas a las de los combustibles líquidos, los avances tecnológicos han permitido desarrollar infraestructuras altamente seguras y fiables para su uso en movilidad.
En resumen, las estaciones de repostaje de hidrógeno se consolidan como una infraestructura estratégica para impulsar la movilidad basada en hidrógeno en España, especialmente en sectores como el transporte pesado, donde la autonomía y la rapidez de repostaje son factores clave para facilitar su descarbonización. A medida que avance el despliegue de estas estaciones y aumente la disponibilidad de hidrógeno renovable, su papel será cada vez más relevante dentro del mix energético del sector del transporte, complementando otras soluciones como la electrificación, y reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.
Su desarrollo no solo contribuirá a reducir las emisiones del transporte, sino también a posicionar a España como un actor destacado en la transición hacia un modelo energético más sostenible, innovador y autosuficiente.
Si te interesa conocer con mayor detalle las características de este tipo de instalaciones, así como profundizar en las particularidades del uso del hidrógeno en movilidad, puedes consultar el informe sobre hidrógeno para la movilidad terrestre que ha publicado recientemente el Observatorio Tecnológico del Hidrógeno.