La COP30, celebrada en Belém, en el corazón de la Amazonia brasileña, ha reunido a delegaciones de 195 países, representantes de ciudades y regiones, comunidades indígenas, empresas y organizaciones multilaterales.
Aunque sin una hoja de ruta consensuada para el abandono progresivo de los combustibles tradicionales, la cumbre ha dejado compromisos relevantes en financiación, gobernanza climática y naturaleza, entre otros temas, recogidos en múltiples acuerdos sectoriales.
Uno de los principales hitos de la COP30 ha sido el acuerdo para triplicar la financiación climática, incorporando 120.000 millones de dólares anuales a partir de 2035 destinados a medidas de adaptación, es decir, acciones y estrategias para reducir la vulnerabilidad de sistemas naturales y humanos frente a los efectos del cambio climático. Un avance especialmente importante para países vulnerables de América Latina y los pequeños estados insulares.
Uno de los principales hitos de la COP30 ha sido el acuerdo para triplicar la financiación climática, incorporando 120.000 millones de dólares anuales a partir de 2035 destinados a medidas de adaptación
Además, los socios de la Iniciativa FINI (Financing Adaptation Initiative) anunciaron 1 billón de dólares en carteras de inversión para adaptación antes de 2028, a lo que se suman nuevas aportaciones y una guía para el Fondo para Pérdidas y Daños, un mecanismo de financiamiento climático destinado a proporcionar apoyo financiero a los países vulnerables más afectados por el cambio climático.
Al ser un encuentro celebrado en la Amazonia, el protagonismo de la naturaleza ha sido especialmente destacado. Durante la COP30 se ha presentado el Tropical Forest Forever Facility (TFFF), el mayor mecanismo de financiación forestal creado hasta la fecha, concebido para remunerar la conservación de bosques tropicales con aportaciones públicas y privadas.
En paralelo, se han lanzado iniciativas como el Bioeconomy Challenge, el Global Fire Management Hub y la nueva coalición JREDD+, destinadas a expandir soluciones basadas en la naturaleza y reducir emisiones.
La COP30 ha supuesto un impulso, ya que supera compromisos anteriores y ha consolidado un ecosistema de redes eléctricas mucho más sólido. Se ha presentado un plan de inversión de 1 billón de dólares para triplicar la capacidad renovable para 2030.
Otro avance ha sido la creación del Mecanismo de Transición Justa (Mecanismo de Acción de Belém – BAM), que busca garantizar que los trabajadores y las comunidades afectadas por la transición energética reciban apoyo en el desarrollo e implementación de planes de transición en sectores como la energía, la agricultura o los minerales.
Además, se han logrado acuerdos sectoriales asociados a la ampliación de redes eléctricas globales y los combustibles sostenibles 4X. El objetivo es impulsar a nivel global la adopción de fuentes energéticas limpias, como el hidrógeno y sus derivados, biogás, biocombustibles y combustibles sintéticos, capaces de sustituir a los combustibles fósiles, contribuyendo así a la descarbonización de los sistemas energéticos y la lucha contra el cambio climático.
El objetivo es impulsar a nivel global la adopción de fuentes energéticas limpias, como el hidrógeno y sus derivados, biogás, biocombustibles y combustibles sintéticos
También se presentó en la Pre-COP el informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), que señala que, aunque el mundo alcanzó los 582 GW de capacidad renovable en 2024, aún será necesario un esfuerzo adicional de 1.122 GW anuales para cumplir la meta de 2030.
El director general de Irena, Francesco La Camera, explicó cuáles deberían ser los pasos para acelerar en transición energética: “La infraestructura es lo primero; necesitamos una política interconectada, flexible y equilibrada. Hoy el mercado todavía tiene la mirada puesta en los combustibles fósiles, pero las energías renovables también deben planificarse”, comentó.
Además, durante la COP30 se publicó la Five-Year Vision for Global Climate Action, que reorganiza más de 480 iniciativas en 117 Planes para Acelerar Soluciones (PAS) alineados con el Primer Balance Global. Este primer balance global es un proceso clave del Acuerdo de París cuyo objetivo es evaluar cada cinco años cómo va el mundo en su lucha contra el cambio climático y cuándo podrá cumplir sus metas colectivas.
Aunque la ausencia de consenso sobre el abandono de los combustibles tradicionales generó debate entre delegaciones y sociedad civil, la COP30 dejó como legado una agenda robusta.
Brasil, que ostentará la presidencia durante el próximo año, se comprometió a seguir trabajando para acercar posiciones y avanzar en una transición justa, ordenada y equitativa en los foros climáticos internacionales.