Vectores energéticos: ¿qué son y por qué son clave en la transición energética?

Vectores energéticos: ¿qué son y por qué son clave en la transición energética?

La transición energética no depende de una única solución. Para reducir emisiones en la industria, el transporte o la generación de energía, será necesario combinar distintas tecnologías capaces de almacenar, transportar y utilizar energía de forma más eficiente y sostenible. Ahí entran en juego los vectores energéticos.

Un vector energético es un medio que permite almacenar, transportar o suministrar energía que se ha obtenido previamente a partir de otra fuente. Es decir, no es necesariamente la fuente original de energía, sino la forma en la que esa energía llega hasta el punto de consumo.

La electricidad, el hidrógeno o algunos combustibles sintéticos son ejemplos de vectores energéticos. Su desarrollo está muy vinculado al crecimiento de las energías renovables, a la descarbonización industrial y al objetivo europeo de alcanzar la neutralidad climática en 2050.

Hidrógeno verde: qué es y por qué puede transformar la industria

El hidrógeno verde se obtiene mediante electrólisis del agua utilizando exclusivamente electricidad procedente de fuentes renovables, como la energía solar o la eólica. Durante este proceso, el agua se separa en hidrógeno y oxígeno sin generar emisiones directas de dióxido de carbono.

Por eso, el hidrógeno verde se considera un vector energético, porque la energía procede originalmente del sol o del viento, se transforma primero en electricidad y después se almacena en forma de energía química en el hidrógeno.

El hidrógeno permite almacenar, transportar y utilizar esa energía renovable en lugares o aplicaciones donde la electricidad directa es más difícil de utilizar

En este sentido, su importancia estratégica va más allá de sustituir combustibles convencionales.  Según el último Global Hydrogen Compass 2026, ya se han tomado decisiones de inversión, están operativos o están construyéndose proyectos de hidrógeno bajo en carbono con una capacidad de 6,9 millones de toneladas.

La evolución tecnológica, el aumento de la capacidad de electrólisis y la reducción del coste de las energías renovables pueden acelerar la competitividad del hidrógeno renovable en los próximos años.  Los proyectos españoles en la última subasta del Banco Europeo del Hidrógeno ya alcanzaron un precio medio de 5,3€/kg. Cada año, el precio se reduce de forma progresiva.

Biometano: energía renovable a partir de residuos

El biometano es un gas renovable obtenido tras depurar el biogás generado por la descomposición de materia orgánica. Residuos agrícolas, ganaderos, urbanos o procedentes de estaciones depuradoras pueden transformarse en un combustible con una composición prácticamente equivalente a la del gas natural.

En este caso, la energía está originalmente contenida en la materia orgánica. Los procesos biológicos y de tratamiento permiten convertir esa energía en biogás y posteriormente en biometano, un gas que puede almacenarse, transportarse y utilizarse como combustible. Por eso, el biometano puede entenderse como un combustible renovable que también actúa como vector energético, ya que permite poner la energía que contienen los residuos a disposición de distintos usos.

Una de sus principales ventajas es que puede inyectarse directamente en la red gasista existente y utilizarse en las mismas infraestructuras, calderas, industrias o vehículos adaptados al gas, sin necesidad de desarrollar nuevas redes de distribución.

Su aplicación resulta especialmente interesante para procesos industriales que requieren calor de alta temperatura, generación eléctrica flexible y transporte pesado mediante biometano comprimido (bioGNC) o licuado (bioGNL).

El plan REPowerEU de la Unión Europea fija como objetivo alcanzar 35.000 millones de metros cúbicos anuales de biometano en 2030. Este impulso sitúa al biometano como una alternativa renovable para reducir la dependencia del gas fósil, aprovechar recursos locales y reforzar la seguridad energética.

GNL: una solución de transición para usos concretos

El gas natural licuado (GNL) es el gas natural enfriado hasta aproximadamente -162 ºC, temperatura a la que pasa a estado líquido y reduce su volumen alrededor de 600 veces, facilitando su almacenamiento y transporte a largas distancias.

En el caso del GNL, el concepto de vector energético es diferente, ya que no se produce nueva energía, sigue siendo la contenida en el gas natural, de origen fósil; la licuefacción permite convertirlo en una forma más manejable para llevar esa energía allí donde se necesita.

Frente al fuelóleo o al carbón, el GNL puede reducir las emisiones de partículas, óxidos de azufre y parte de los óxidos de nitrógeno, aunque su papel en la transición energética debe entenderse como una solución transitoria para usos concretos —especialmente en el transporte marítimo, determinadas industrias y el suministro en zonas alejadas de las redes convencionales— mientras aumentan la disponibilidad y competitividad de otros vectores energéticos sostenibles.

E-fuels: combustibles sintéticos para reducir emisiones en el transporte

Los e-fuels, también conocidos como combustibles sintéticos o electro combustibles, se producen combinando hidrógeno renovable con dióxido de carbono capturado de procesos industriales o directamente de la atmósfera mediante diferentes procesos de síntesis química.

El resultado puede ser gasolina sintética, diésel sintético, queroseno sostenible para aviación, metanol o gas sintético, dependiendo del proceso empleado.

Los e-fuels son también vectores energéticos porque permiten transformar electricidad renovable en energía química. En lugar de utilizar directamente esa electricidad, se emplea para producir hidrógeno y, posteriormente, un combustible sintético que puede almacenarse, transportarse y usarse cuando y donde sea necesario.

En este aspecto, su principal ventaja reside en que pueden utilizarse en buena parte de los motores e infraestructuras actuales, reduciendo la necesidad de sustituir flotas completas de vehículos o sistemas de almacenamiento.

Los e-fuels se consideran relevantes para sectores donde la electrificación presenta importantes limitaciones, como la aviación comercial o el transporte marítimo internacional

Por este motivo, los e-fuels se consideran especialmente relevantes para sectores difíciles de electrificar, como la aviación comercial, el transporte marítimo internacional o determinadas aplicaciones del transporte pesado por carretera.

Su principal desafío continúa siendo el elevado consumo de electricidad renovable necesario para fabricarlos, lo que condiciona actualmente su coste y disponibilidad.

España ante el desarrollo de los nuevos vectores energéticos

España reúne condiciones especialmente favorables para liderar el desarrollo de varios de estos vectores energéticos. Su elevada disponibilidad de recursos solares y eólicos facilita la producción de hidrógeno renovable a costes competitivos, mientras que el importante volumen de residuos agrícolas, ganaderos y urbanos ofrece un elevado potencial para incrementar la producción de biometano.

La transición energética no dependerá de una sola tecnología. Cada vector energético aporta valor en aplicaciones diferentes: unos permiten almacenar energía renovable, otros aprovechan residuos orgánicos, facilitan el transporte de energía o ayudan a reducir emisiones en sectores donde la electrificación directa no siempre es viable.

En este contexto, el hidrógeno verde está llamado a convertirse en un aliado clave para la industria y la producción de combustibles sintéticos; el biometano permite avanzar en economía circular aprovechando recursos locales; el gas natural mantiene un papel de transición en determinados usos; y los e-fuels ofrecen una vía complementaria para descarbonizar el transporte pesado, marítimo y aéreo.

La clave estará en combinar estas soluciones de forma eficiente, según las necesidades de cada sector, para avanzar hacia un sistema energético más sostenible, seguro y competitivo.